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Bryson DeChambeau gana su segundo U.S. Open en un final dramático

EL científico se alza con el segundo major y segundo US Open de su carrera

Bryson DeChambeau gana su segundo U.S. Open en un final dramático
Foto: Getty Images

Bryson DeChambeau se coronó nuevamente campeón del U.S. Open este domingo, con un final de infarto en el emblemático campo Pinehurst No. 2. En una jornada llena de emociones y tensión, DeChambeau se impuso con un último hoyo inolvidable, mientras que Rory McIlroy sufrió otro golpe doloroso en su búsqueda de un major.

La última hora de la ronda fue sorprendente, marcada por más errores que aciertos. DeChambeau mostró su habilidad y nervios de acero al superar una trampa de arena desde 55 yardas y embocar un putt crucial de cuatro pies para salvar el par y cerrar su ronda con 71 golpes, uno sobre par. Al salir del green del hoyo 18, exclamó emocionado: “¡Ese es Payne, cariño!”, en honor a Payne Stewart, quien en 1999 también tuvo un momento memorable en Pinehurst No. 2 al derrotar a Phil Mickelson con un putt de 15 pies para par en el último hoyo.

Para DeChambeau, este triunfo fue más que una victoria personal; fue un tributo a Stewart, cuya imagen lo inspiró a asistir a la Universidad Metodista del Sur (SMU) al ver un mural suyo en el campus.

El otro lado de la moneda fue Rory McIlroy, quien vio escapar otra oportunidad de romper su sequía de títulos en grandes torneos, que ya lleva una década. McIlroy llegó al hoyo 14 con una ventaja de dos golpes y aún lideraba por uno en el hoyo 16, cuando falló un putt de 30 pulgadas para par. En el hoyo final, un tiro de acercamiento lo dejó a cuatro pies del hoyo, pero nuevamente falló con el putter, perdiendo así su ventaja.

Desde la sala de puntuación, McIlroy observó cómo DeChambeau logró salir de una complicada situación desde el costado izquierdo del fairway y ejecutar un tiro arriesgado desde un bunker que dejó la bola en posición para el putt de la victoria. Frustrado, McIlroy abandonó el lugar rápidamente, sin poder ocultar su decepción.

El triunfo de DeChambeau en Pinehurst no solo reafirma su lugar entre los grandes del golf, sino que también subraya la intensidad y el drama que hacen del U.S. Open uno de los torneos más emocionantes del mundo.